Un campo de arcilla tocado por el genio del hombre se convierte en un castillo. Un ciprés tocado por el genio del hombre se convierte en un santuario. Un vellón de lana tocado por el genio del hombre se convierte en un manto para un rey y si es posible que las hojas, la arcilla, la madera y la lana multipliquen su valor en un ciento por ciento por el hombre, ¿no puedo hacer lo mismo con la arcilla que lleva mi nombre?
Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.
Soy como el grano de trigo a quien le confrontan tres futuros el cual puede alimentar a los cerdos, puede molerse y convertirse en harina y luego en pan o puede sembrarse en la tierra para que crezca hasta que sus espigas multipliquen su cantidad. Soy como un grano de trigo con una diferencia. El trigo no puede escoger ser alimento para los cerdos, molido para el pan o plantado para que se multiplique. Yo tengo la facultad de elección y elegiré ser un ser único eligiendo lo mejor para mÃ.
Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.
Para que crezca y se multiplique es necesario plantar el grano de trigo en la oscuridad de la tierra; mi fracaso, mi desesperación, mi ignorancia y mis inhabilidades son la oscuridad en la cual he sido plantado a fin de madurar. Ahora, como el grano de trigo que brotará y fructificará solo si es nutrido por la lluvia y el sol y los vientos tibios yo también debo nutrir mi cuerpo y mi mente para cumplir mis sueños. Para crecer hasta llegar a su plenitud el trigo debe esperar los caprichos de la naturaleza. Yo tengo el poder para escoger mi propio destino.
Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.
Primeramente fijaré metas para el dÃa, la semana, el mes, el año y mi vida. Asà como la lluvia debe caer antes de que el grano de trigo rompa su cáscara y germine, asà yo también debo tener metas y objetivos para que mi vida cristalice. Al fijarme metas recordaré mis mejores trabajos del pasado y los multiplicaré en un ciento por ciento. Este será el nivel según el cual viviré en el futuro. ¿No es mejor acaso apuntar mi lanza a la luna y herir solo a un águila que apuntar mi lanza al águila y pegarle solo a una roca?
Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.
La magnitud de mis metas no me asombrará aunque quizá tropiece antes de alcanzarlas pero, si tropiezo me levantaré de nuevo y mis caÃdas no me preocuparán porque todos los hombres deben de tropezar con frecuencia antes de llegar a su meta. Soy un hombre que construirá su propio castillo por decisión propia.
Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.
Como el sol debe calentar la tierra a fin de producir la planta de trigo, asà también estas palabras calentarán mi vida y convertirán mis sueños en realidad. Hoy sobrepasaré toda acción que realicé ayer y subiré a la montaña con toda la habilidad que tengo y sin embargo mañana subiré más alto que hoy. El sobrepasar los hechos de los otros carece de importancia; el sobrepasar mis propios hechos es lo que significa todo.
Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.
Al igual que el viento caliente hace madurar el trigo, los mismos vientos llevarán mi voz a aquellos que me escucharán y mis palabras les anunciarán mis metas. Seré como mi propio profeta y aunque todos se rÃan de mis declaraciones, oirán mis planes y conocerán mis sueños, de esta manera no habrá escape para mà hasta que mis palabras se conviertan en hechos realizados.
Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.
Siempre apuntaré demasiado alto hacia mis metas.
Siempre extenderé mi brazo más allá de lo que está a mi alcance.
Siempre ampliaré mis metas tan pronto como las haya alcanzado.
Procuraré siempre hacer que la próxima hora sea mejor que ésta.
Proclamaré siempre mis metas al mundo y proclamaré también que tenga la sabidurÃa de recibirlas con humildad.
Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.
Tomado del Libro: El vendedor más grande del mundo de Og Mandino |