curso2021
 
 

Aprende como si fueras a vivir toda la vida y vive como si fueras a morir mañana

 
     
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El hombre que ha empezado a vivir más seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera

 
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El verdadero valor del anillo
Hacia el Siglo XII el maestro Agbar era reconocido por todos en Medina por 
su sabiduría. A él concurrían muchos en busca de consejo y aliento.

Yozzef hizo un largo viaje para llegar a la casa del Maestro y al llegar su turno 
le dijo:

- "Maestro Agbar, siento que la vida me da menos de lo que merezco, se que debería estar mejor, ser más feliz, poseer más riquezas y sin embargo mi vida es mediocre 
y en el fondo poco placentera"

- "Bien, bien." -contestó el maestro- "Mira, en estos momentos tengo un problema 
yo, así que te pido tu ayuda para resolverlo y luego podremos seguir con lo tuyo".

Yozzef se sintió sorprendido de que el maestro no tomase en cuenta su pregunta 
y le saliese con esta respuesta, pero no pudo menos que decir:

- "Qué necesita maestro ?"

- "Tengo que vender urgente este anillo por no menos de UNA moneda de oro... 
te pido que tomes tu caballo, vayas al mercado y lo vendas...pero NO ACEPTES 
MENOS de una moneda de oro !!"

Dicho esto, tomó el anillo de su dedo y se lo entregó a Yozzef quién -bastante 
molesto, para que negarlo- subió a su caballo y se dirigió al mercado a cumplir 
el encargo.

Una vez en el mercado Yozzef ofreció a la gente que pasaba el anillo pidiendo 
el precio que el maestro le había indicado.

No consiguió más que burlas de la gente...

- "Una moneda de oro por ese anillo !!!, Muchacho, tú sí que estás loco...te 
ofrezco tres de cobre y esta daga..."

La mejor oferta que recibió la obtuvo de una dama de buen aspecto quién envió 
su criado para que ofreciese una moneda de plata.

Horas después y ya cuando el mercado empezaba a cerrar, Yozzef agotado por el 
esfuerzo y totalmente decepcionado de tan ridículo encargo optó por regresar 
a la casa del Maestro.

En el viaje de regreso incluso pensó para sus adentros:

- "Será realmente Agbar tan buen maestro y sabio como se dice ?... o sólo un 
viejo ñoño y ambicioso que pretende una moneda de oro por este pedazo de lata 
si valor ?"

Al llegar dijo -con cierto tono de molestia en su voz-
- "Agbar...me desgañité en el mercado ofreciendo este anillo a todos los que pasaron, pero lo máximo que obtuve fue la oferta de UNA moneda de plata..."

- "Aha?..." -dijo el maestro casi sin mirarlo a Yozzef- "entonces hazme otro favor. Ve a la casa de Joyero Real que está frente a la Mezquita y dile a él que te indique el valor del anillo...pero NO SE LO VENDAS te ofrezca lo que te ofrezca... has entendido?

Allí partió Yozzef a cumplir el nuevo encargo, decepcionado y con la sensación 
de que el viejo lo tomaba como un sirviente y para peor, no había prestado aún 
ninguna atención a su consulta.

Al llegar al sitio indicado encontró al Joyero Real casi a punto de cerrar su negocio, con algunos ruegos consiguió que entrase nuevamente y analizase el anillo.

- "Y cuánto cree que puede valer esto ?" -preguntó Yozzef convencido de antemano del escaso valor de la pretendida joya.

- "Bueno... la verdad es que... yo diría..." -titubeaba el Joyero Real mientras miraba el anillo desde todos sus ángulos- "digamos que podría llegar a valer unas setenta monedas de oro...pero bueno, dado tu apuro yo podría pagarte YA alrededor de cincuenta... cincuenta y tres máximo..."

La mandíbula de Yozzef cayó dando a su rostro una estúpida imagen e impidiéndole 
artícular palabra alguna. 

Esto sin duda fue tomado por el joyero como una hábil estrategia de regateo, ya que sin darle tiempo a recuperarse le dijo.

- "Esta bien, está bien... veo que eres un duro negociante, pero no tengo forma 
de conseguir más de sesenta y dos monedas de oro en este instante..."

Yozzef sin poder articular palabra aún, logró recuperar el anillo de la mano 
del Joyero -que se resistía a soltar la joya- y regresó a la casa de Agbar.

Al ver su rostro sorprendido Agbar le dijo: "Hola Yozzef, que te ha dicho el Joyero?"

"Realmente no lo puedo creer... cotizó el anillo en 70 monedas de oro y llegó 
a ofrecerme 62 en ese mismo momento... quiere que regrese y se lo venda ?"

- "No, Yozzef" -contestó el viejo mientras volvía a colocarse el anillo en su 
dedo- "conozco el valor del anillo y se trata de una joya más valiosa aún de 
lo que el pillo del joyero te la cotizó... este anillo perteneció a Mustafá II 
el Supremo Sultán, aquí está su sello y cualquier joyero puede reconocerlo al 
instante"

- "Pero...no entiendo...y por qué nadie en el mercado llegó a ofrecer más que 
unas pocas monedas de cobre por él ?"

- "Porque, Yozzef, para advertir el valor de ciertas cosas hay que ser un experto. 
La gente en el mercado a lo sumo podría advertir el brillo del oro o el tamaño 
de una piedra incrustada, pero ninguno de ellos reconocería el Sello Real en 
el anillo"

Luego de invitar a Yozzef con un gesto de su mano a sentarse, Agbar prosiguió:
- "Lo mismo ocurre con tu vida...estás esperando que la gente te reconozca...o 
que el destino te favorezca y no adviertes que el verdadero valor lo da el "sello real" 
que todos tenemos dentro...regresa y saca provecho de tu vida NO por lo que los demás opinen o te den, sino por el verdadero valor de tu "sello real".

La flojera viaja tan despacio que pronto la pobreza la alcanza, por eso maneja tu negocio, no dejes que él te maneje, y temprano acostarse y temprano levantarse hace a un hombre sano, rico y sabio.

Luis Fallas
www.centrodesuperacionpersonal.com/luisfallas

 
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