Eso que llamamos amor arrastra muchos mitos y creencias equÃvocas. Una de ellas es creer que uno se casa para encontrar la felicidad; quien asà piensa, alimenta frustraciones. La felicidad la debe crear usted en suinterior sin pretender que alguien vaya a dársela.
También yerra aquel que plantea una relación para poder espantar el fantasma de la soledad.
El que piensa asÃ, lo más seguro es que construya una relación posesiva y aprendará en la escuela del dolor, que la felicidad es algo interno que se fortalece con su actitud ante la vida.
También es erróneo creer que por allà existe una media naranja, un ser exclusivo que nos va a complementar. Si usted tiene buena autoestima se ve como una naranja entera y no como un ser incompleto.
En realidad, no es el amor el que lo engaña, es usted quien se engaña llamando amor a algo que no lo es.
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