Una vez un hombre perdió su empresa ya que fue consumida por el fuego en un incendio. Entró en una terrible depresión, y le comentó a un amigo entre sollozos que lo habÃa perdido todo.
El amigo le replicó:
¿Lo perdiste todo? Si, todo. Le contestó el hombre.
Pero el buen amigo le siguió preguntando:
¿Entonces perdiste a tu esposa? No. Contestó.
¿Perdiste a tus hijos? No.
¿Perdiste tu salud? No.
¿Perdiste tu conocimiento? No.
¿Perdiste tu experiencia? No.
Entonces te tengo buenas noticias: ¡no has perdido todo!
A veces le damos mucha importancia a lo material que hemos conseguido olvidando que lo más importante es nuestra familia y nuestra propia vida, porque lo material lo podemos recuperar de nuevo gracias a la experiencia acumulada y apoyo de nuestros seres queridos. |