Soñando percibÃ, sentà y vivà Como la juventud estudiaba, Como la humanidad se querÃa.
Soñé que la paz era infinita En el dÃa y en la noche. De pronto alguien me habló… ¿Quién será me pregunté? Y era él… mi amigo, tu amigo; El verdadero amigo de todos.
Se acercó hacia mà Yo corrà hacia él… Me contempló tristemente y me dijo: He creado al hombre y a la mujer Y no les cobré nada. Otorgué esta morada Para la felicidad de sus hijos Y para los hijos de sus hijos.
Sin embargo, mÃrense Como se están acabando. Se asesinan, se descuartizan, se bombardean.
Una hipocresÃa mundial Invade el corazón del ser que yo he creado. Dime y contéstame me decÃa:
Por qué en esta inmensa mansión Escasea la decencia, la tranquilidad Y el bienestar.
¿Hasta cuándo tanto engaño, Tanta injusticia? Hijo mÃo: el mundo está enfermo Me dijo por última vez.
Luego, desperté Busqué por todas partes Y no lo encontré. Hoy he venido aquà Para contarles Lo que en una noche soñé.
Arnaldo Lizana Padilla Poeta y profesor peruano
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