Hay dos clases de persona en la tierra hoy, solo dos clases de personas, y nada más.
No el pecador y el santo, pues bien se entiende que los buenos son medio malos y los malos son medio buenos. No el rico y el pobre, pues para determinar la riqueza de un hombre primero se debe conocer el estado de su conciencia y salud.
No el humilde y el orgulloso, porque en el corto lapso de la vida el que se da Ãnfulas de algo ni siquiera es contado como hombre.
No el feliz y el triste, porque los años que pasan volando y alcanzan a dar a cada hombre su porción de risas y de lágrimas.
No. Las dos clases de personas que hay en la tierra son los que elevan y los que se recuestan.
Dondequiera que vayas, encontraras a las masas de la tierra siempre divididas en estas dos clases y nada más.
Descubrirás también algo interesante, y es que, por cada uno de los que elevan hay otros veinte que se recuestan.
¿De qué clase eres tú? ¿Aligeras la carga de los pocos que se esfuerzan en elevar? O eres uno de los que se recuesta y deja que otros hagan tu parte del trabajo y se encarguen de tus preocupaciones e intereses. Ella Wheeler Wilcox |