José y Tomás trabajan en la misma empresa pero además desarrollaron una amistad muy cercana. José siendo el gerente general pacta con Tomás, uno de sus lÃderes, un lugar y un horario de encuentro para una reunión.
En cierto momento José le envÃa un mensaje de texto para chequear la reunión y Tomás responde con el siguiente mensaje: “Yo estoy enviando unos correos y en 40 minutos estoy alláâ€.
Este mensaje aparentemente claro generó un mal entendido; para José, el “estoy allá†significó que lo pasarÃa a buscar para ir juntos, pero para Tomás la misma frase implicó que lo estarÃa esperando en el lugar del encuentro.
Pisando el horario acordado Tomás envÃa un nuevo mensaje diciendo “¿Vienes o te falta mucho?â€. Lo que desató la tan temida discusión por quién dijo lo correcto y quién tenÃa la interpretación errónea. Si bien este incidente es un acontecimiento menor que no generó mayores, es un problema que se vive no solo en las empresas y organizaciones, también se vive a nivel personal y social. Reflexionemos para comprender la forma en que nos comunicamos los humanos y en cuantas veces tenemos relaciones rotas o inconclusas debido a malas interpretaciones de algo que se dijo.
"Uno dice lo que quiere decir y el otro escucha lo que quiere escuchar"
Las luchas por tener la razón muchas veces son más importantes que las relaciones que construimos y los vÃnculos que generamos. Las emociones que se crean producen distancias innecesarias que pueden evitarse. Amores rotos, amistades desechas, relaciones laborales tensa, falta de liderazgo, carencia de confianza, desconfianza, amargura, clima laboral desagradable, falta de productividad, ausentismos, desmotivación y la lista continua.
¿Qué relaciones se disolvieron en tu vida personal o laboral producto de una comunicación defectuosa? ¿A quién quisieras acercarte nuevamente para recomponer un vÃnculo gastado? ¿Con quién quieres reencontrarte y no puedes o no sabes cómo hacerlo?
"En el fondo son las relaciones con las personas lo que dan sentido a la vida"
Es necesario poner atención a lo que decimos y a lo que la otra persona entiende para que ambas partes puedan estar claros. Aunque muchos de los errores pasados ya no tienen una solución inmediata, pero se puede aprender de ellos y mejorarlos para el futuro. Ser un lÃder implica un hacerse cargo, cargarnos al hombro la responsabilidad de lo que decimos o no decimos, creamos una realidad con cada dicho y en cada cosa que hablamos, algo revelamos y algo ocultamos. Cuando nos hacemos cargo independientemente de la responsabilidad del otro entonces nuestro liderazgo cobra autoridad. Tu dignidad aumenta junto con tu amor propio creando para otros un lugar de seguridad a tu lado.
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