Cuando algo salga mal y crees que ya intentaste todas las alternativas, no te desesperes… cálmate y sigue buscando una solución.
Los momentos difÃciles no son eternos, son como tempestades, solo duran un momento. Mira hacia atrás y ve cuantas cosas peores ya pasaste y superaste.
Algunas veces necesitamos las tribulaciones en nuestra vida para hacernos madurar. Por lo tanto, ¡anÃmate!
Cuando estés triste, mira al cielo y ve que grande es. Si Dios fue capaz de crear el cielo, ¡ImagÃnate lo que será resolver tus problemas que son tan pequeños comparados con una obra tan grandiosa como es el cielo!
Haz como los atletas de las olimpiadas, que aunque no consigan llegar en primer lugar, siguen luchando por llegar hasta el fin.
Por lo tanto, no desistas de tus ideales a la mitad del camino. Lucha hasta el fin. Di: ¡“Yo voy a vencer! Si estuvieras triste, ¡Llora! ¡Alivia el alma! Pero jamás dejes que la tristeza te venza.
Recuerda que la vida es una búsqueda constante, diaria. Siempre existe una solución para tus problemas. Ten amigos, nunca en cantidades, mas bien en cualidades, busca amigos que te hagan crecer personal y espiritualmente.
Si no te hacen crecer… ¡Ten sueños! Es en nuestros sueños que Dios nos revela su infinito poder. ¡Nunca dejes de soñar!
En el recorrer de tu vida encontrarás personas que serán como “agua frÃaâ€. Dirán que eres incapaz… ¡Que es imposible! Dirán que aquello que tanto anhelas no es para ti. ¡No desistas! Ten la certeza que dÃas mejores vendrán y que todo tiene un propósito en nuestra vida. Nada es por casualidad.
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