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Salud Integral para una Vida Plena

Gabriela-Mauricio Campos, 02 de Mayo del 2012, 18:40

Hace un par de meses tuve la oportunidad como médico psiquiatra, de atender a una joven profesional de una entidad bancaria que venía presentando una serie de síntomas compatibles con un severo Trastorno de Ansiedad. Los cambios en su conducta y su disfuncionalidad a nivel laboral casi hicieron que la despidieran hasta que se le realizó un diagnóstico y un tratamiento adecuados, que le permitieron volver a la normalidad. Por si fuera poco el seguro del que se beneficiaba en el trabajo le cubría cualquier padecimiento físico pero no uno “mental” aunque este fuera desencadenado por el mismo estrés que se manejaba en su empresa. Estoy seguro que sus jefes hubieran podido comprender sin problema su discapacidad temporal, si se hubiese fracturado una pierna y el seguro se lo hubiese cubierto, de no ser porque fue otro aspecto de su salud integral el quebrantado.

Hasta hace algunos años los seres humanos no éramos del todo conscientes que había circunstancias del ambiente que podían enfermarnos no solamente a nivel físico, sino que también podían afectarnos a nivel psicológico y emocional.
 
En 1999 la OMS expuso que “La salud tanto en su concepción individual como colectiva es producto de complejas interacciones entre procesos biológicos, ecológicos, culturales y económico-sociales". Lo anterior nos motiva a visualizar el concepto de salud de una forma muchos más amplia que en la antigüedad, ahora tomando en cuenta las características biopsicosocioespirituales del bienestar del ser humano.

Cuando nuestros abuelos y padres hablaban de salud se referían más que todo al ámbito físico de la persona, consideraban que una persona que se observaba "rosadita" y "saludable" era porque lo estaba. En cambio, una persona que tal vez estaba en cama sufriendo de alguna enfermedad orgánica, con signos visibles como hematomas o hemorragias había perdido totalmente su salud.

Con el paso del tiempo y el advenimiento de los nuevos conocimientos en psiquiatría, psicología, sociología, etc... se pudo dar un paso más allá hacia el concepto de la salud incorporando aspectos internos, profundos y por lo tanto intangibles. No precisamente porque una persona pudiera no tener ninguna alteración a nivel de un examen físico o de laboratorio podía considerársele del todo sana.

Cuando un psicoterapeuta empieza a trabajar una persona se debe ver más allá de lo que sólo se puede captar con los ojos, aunque muchas ocasiones los trastornos evidentes la salud mental y emocional también se puede expresar en una serie de síntomas y signos visibles. En la mayoría de los casos se debe hacer uso de la percepción de aspectos internos de la persona que nos hacen visualizar un posible desequilibrio de la forma en que la persona percibe, piensa, siente y actúa. Estos desequilibrios tienen consecuencias graves tanto para la persona, como para sus seres queridos.  La agresión, la violencia, las adicciones, la corrupción y muchos otros flagelos de la sociedad no son sino, la expresión macro de las enfermedades emocionales de los individuos.

Ahora entendemos que nuestra felicidad no depende solamente de las cosas materiales o de tener una capacidad física envidiable. Nuestro bienestar integral incluye poder, sentirnos bien con nosotros mismos y ser capaces al mismo tiempo de influir positivamente en las personas que amamos.

Algunos autores como el Dr. Víctor Frankl, sobreviviente de los campos de concentración alemanes, nos describe que aún en la mayor de las adversidades físicas y aún en medio de poseer solamente" nuestra humanidad desnuda", es posible estar sano a nivel mental. La capacidad de salir adelante en medio de circunstancias de privación inimaginables, la posibilidad de que jóvenes puedan convertirse en grandes deportistas después de haber salido de las favelas de Brasil sin caer en las drogas con el narcotráfico, nos habla del ímpetu ser humano de forjar un destino propio usando la capacidad no sólo física o intelectual,  sino emocional, psicológica y hasta espiritual.

Somos tan complejos, tenemos un conjunto de genialidades que aún estamos tratando de comprender. Sin embargo, mientras no logremos integrar esta perspectiva de salud ampliada a nuestras vidas, a nuestras familias, a nuestros proyectos y a nuestras empresas, será imposible disfrutar de una plenitud que buscamos afanosamente desde el día que nacemos. 
Recordemos que cuando veamos otra persona no estamos solamente viendo una máquina biológica increíblemente estructurada y compleja, sino también un ser luminoso, lleno de sentimientos, esperanzas, ilusiones y posibilidades infinitas de aprender, cuya vida no es únicamente un conjunto de instantes.

En cada vida y en cada persona hay un sentido. Sólo nos resta encontrarlo.

Dr. Mauricio Campos Campos
Médico Especialista en Psiquiatría

 

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