Esta semana quisimos dedicarla a las madres, dando inicio el dÃa de hoy, 8 de Mayo, que, en los Estados Unidos, se está celebrando la festividad del dÃa de las madres, a pesar de que es de nuestro conocimiento que en otros paÃses los dÃas de celebración varÃan de fecha.
La celebración del dÃa de la madre tiene una historia amplia y larga, algunos historiadores señalan que las primeras celebraciones del DÃa de las Madres se remontan a la antigua Grecia y desde ahà se han ido transformando, con el paso de los años, debido a diversos acontecimientos históricos, hasta llegar a la celebración que conocemos en nuestros dÃas.
Hay una frase que dice que "como el amor de madre no hay ninguno" y esto se debe a que el amor de madre es uno de los más puros y dedicados que se pueden encontrar, tanto en humanos como en cualquiera de los otros seres del planeta.
Se puede observar el rol de la madre, adaptándose a las caracterÃsticas propias de cada especie, como un acto asombroso y único.
Muchas veces la imagen que tenemos de nuestra propia madre se transforma de múltiples formas con el paso de los años pero estudios han demostrado que en las etapas más tempranas es fundamental la visión que construimos de nuestra madre, ya que, en gran medida, esta construcción es lo que forma muchos pilares de nuestra visión interna de nosotros mismos.
Algo que siempre diremos es que todos los dÃas deben ser el dÃa de la madre y hoy más que nunca es momento para reflexionar sobre ello, si hoy contamos con la bendición de tener a nuestra madre cerca es momento de visitarla, demostrarle nuestro cariño, compartir con ella y hasta pedir perdón para reconciliarnos si fuera el caso.
Esforcémonos porque las madres puedan sentir todo ese amor que en algún momento dieron y que estamos seguros que ahora siguen dando, esa persona que nos enseñó el sentimiento que lleva paz y tranquilidad en los momentos difÃciles de la vida, el que nos contiene, el que minimiza el dolor, el que nos hace luchar por nuestros sueños e ideales.
Asà como nosotros necesitamos tantas veces de la protección de esos brazos fuertes, de la comprensión de nuestros gestos o de nuestros silencios, hay que reflexionar de que ellas también necesitan de todo eso y más. |