Tenemos que asumir que todos estamos enfermos de base, pero depende de nosotros que desarrollemos la enfermedad o no.
Todos vamos a “morir†en una fecha determinada, por eso estamos enfermos, porque “tenemos fecha de caducidadâ€. Todo lo que tiene fecha de caducidad es enfermedad, incluidos los alimentos que comemos. El alimento también enferma porque caduca, lo que quiere decir que es una cosa vieja y si es una cosa vieja es una cosa que muere, por lo tanto es enferma.
Yo puedo coger esta faceta que me va a llevar a enfermar, o coger la energÃa y la vida, ya que tenemos conciencia y aptitud para revertir esa situación. Al posicionarme energéticamente dentro de la vida, del estÃmulo, del hacer y el emprender, no erradico la enfermedad, sino que se queda dormida, aletargada, porque frente a la energÃa se ha quedado taponada sin fuerza.
Lo importante es que cuanto más nos vinculamos con la vida, más lloramos, más reÃmos, más nos enfadamos; eso es bueno, porque vivimos y si vivimos no enfermamos, pero eso no quiere decir que no esté latente la enfermedad.
La enfermedad la tenemos todos y tenemos que verla como algo más. Yo estoy enfermo, pero dentro de esa situación, yo elijo si quiero seguir las leyes de la enfermedad o las leyes de la salud; eso sÃ, depende de cada uno de nosotros. Depende de mà plenamente, no de si Dios me mandó o no me mandó la enfermedad. Nadie nos la envÃa, somos nosotros que ya venimos enfermos.
¿Qué podemos hacer para no enfermar?
Lo fundamental para que no enfermemos es que tengamos la mente limpia y asà no nos simbioticemos con la enfermedad.
Cuando mi mente todo el dÃa está pensando, cuidado, voy mal. Voy por el camino de la enfermedad, porque la mente se va enredando, se va enredando, va metiendo palabras. Es como si mi cabeza fuera una lavadora llena de palabras y lo que hará esta lavadora en cualquier momento es perder el agua, es decir, que mi cabeza enfermará y a continuación lo puede hacer mi cuerpo.
Por lo tanto, lo que tenemos que hacer, es ir sacando palabras de nuestra cabeza y posicionarlas con colores.
Veamos un ejemplo; una persona para quien la palabra “trabajo†es una obsesión.
Siempre está pensando en trabajo, trabajo. De trabajo, trabajo, trabajo, hará una conexión con dinero dinero, dinero, de ahà a miedo, miedo, miedo, de ahà a no, no, no…
No se queda con una palabra, va haciendo frecuencias de palabras. Al hacer esta frecuencia de palabras lo que sucede es que su mente se va a enredar y a enredar.
Por lo tanto, el trabajo lo tiene que poner en un color, pongamos el verde, este color lo tiene que transferir a una imagen de su entorno, pongamos una pera.
Lo que hace esta persona con este ejercicio, es sacar la palabra trabajo del cuerpo. Ha cogido una referencia de trabajo que tiene mentalmente, le ha metido color y con el color verde la ha limpiado, pero no puede quedarse sólo con esa limpieza, la tiene que sacar del cuerpo y la saca con la imagen de la pera.
Ese dÃa yo no comeré pera, porque al comerla, meto la palabra trabajo otra vez en el cuerpo. Eso es porque he hecho un binomio trabajo - pera.
La palabra la tengo que diluir en algo. Si la diluyo en imagen directamente no es correcto, necesito un nexo, un puente, que me lo da el color.
Palabra — color --- imagen
Por ello el color me ayuda a diluir la palabra y la imagen a sacarla del cuerpo. Veamos este ejercicio de visualización para limpiar la mente.
Visualizarás tu mente negra y sucia, la cual te está llevando a un estado de nebulosa que no te permite avanzar en tu dÃa a dÃa. Cuando tu mente esté negra, verás que por tu cabeza entran gotas de agua, de una fina lluvia al principio, luego gotas medianas y luego gotas grandes las cuales van limpiando toda la suciedad y van dejando a tu mente completamente limpia y de color traslúcido. Se debe hacer por cinco minutos durante treinta dÃas.
No te desanimes si te cuesta visualizar, con la práctica lo irás consiguiendo y tu mente, poco a poco se irá calmando.
Basado en el taller ¿qué es la salud emocional? |