Cuando realizamos planes que implican algún tipo de logÃstica anticipada, podemos enfrentarnos a retos importantes respecto a la organización de la actividad.
No importa el tamaño del evento: puede ser desde planear un almuerzo familiar hasta un concierto de algún grupo musical famoso. Cualquier persona que haya estado involucrada con la logÃstica de alguna actividad, sabrá que el manejo de los detalles imprevistos, tanto los previos como los que transcurren en la actividad, es lo que garantiza o no el éxito del acontecimiento planeado.
¿A qué quiero llegar contando esto? A caracterÃsticas que debe reinar en las personas o las organizaciones encargadas de administrar eventos o actividades, que, estoy seguro, somos todos y todas porque la vida misma involucra a: organizar y tomar decisiones respecto al planeamiento de alguna actividad.
Es de gran valor que siempre se maneje una actitud flexible para lograr afrontar cualquier eventualidad que pueda surgir. Esa capacidad camaleónica de poder transformarse cuando sea necesario es una habilidad importante de desarrollar, empleando la paciencia y la comprensión, ya que no todo siempre sale según lo planeado y lo mejor es aprender a resolver esos imprevistos que puedan surgir.
Entre más “grande†sea la actividad, se corre con más riesgos, por ejemplo: la logÃstica de alguna actividad “grande†se puede empezar a ejecutar y se empieza a montar meses o hasta años antes y entre más largo sea el periodo más cosas pueden suceder. Por ello, la capacidad de adaptación y de flexibilidad deberá ser mayor.
Detalles mÃnimos pueden hacer cambios sustanciales en la planeación de algún evento. Esto hace que lo más importante a la hora de la planificación de alguna actividad sea el no frustrarse y más bien lograr adaptarse y mostrarse flexible a la hora de realizar ajustes sobre la marcha de lo planeado. Al fin y al cabo, como dice la frase, “nada está verdaderamente asegurado o perfectamente planeado†|