Los pies son más importantes de lo que nosotros creemos ya que nos ayudan a sostenernos y avanzar en la vida. De ahà que es fundamental que nos sintamos cómodos con los mismos, es decir, que no nos duelan, ni se nos deformen, ni los llevemos descuidados. Si no estamos centrados en lo importantes que son para nosotros los pies, se va a manifestar en que nos vamos a ir tambaleando por la vida y por lo que la misma nos va ofreciendo y dando en cada momento. Eso se va a manifestar también en una simbiosis con la gente de mi entorno que esté más anclada y se sepa mover con mayor libertad y aplomo por la vida.
Vamos a analizar los tres puntos que tenemos que tener en cuenta:
Que no duelan
Si el pie duele al posicionarlo en el suelo quiere decir que mi cuerpo no está anclado, es decir, que mi cabeza va por un lado y mi cuerpo por otro. Eso hace que esté inestable y dicha inestabilidad me puede crear indecisión, incertidumbre y no implicación en la vida; es decir, tirar mis responsabilidades hacia otros ya que yo no puedo asumirlas.
Lo primero que tienes que hacer para mejorar, es centrar a tu cuerpo y anclar tu cabeza en el cuerpo. Para esto te recomiendo que cojas un folio y pintes un tronco de árbol, una vez lo tengas pintado verbalizas: “éste es mi cuerpoâ€. Luego le agregas la copa al árbol y verbalizas: “ésta es mi cabezaâ€. Luego haces un cÃrculo alrededor del árbol y verbalizas: “éste soy yoâ€. Llenas la hoja haciendo esto, luego coges la hoja y la llevas contigo como sÃmbolo de tu integración.
Verás que a medida que hagas el ejercicio, vas a ser más consciente de que eres un bloque que consta de una cabeza y un cuerpo. El papel, al llegar la noche lo tiras y lo vuelves hacer nuevo al dÃa siguiente. Este ejercicio es bueno hacerlo por treinta dÃas seguidos para tomar una mayor conciencia de la importancia que tiene estar integrado.
Que no se deformen con juanetes, duricias, callos….
Si hay una deformación en el pie, es debido a que me estoy tragando cosas emocionales de lo externo que no son mÃas y eso me lleva a desestabilizarme sin más. Juanetes: tiendo a compararme y a no creer en mÃ.
Duricias: tengo temor a la gente y eso hace que me aÃsle por miedo.
Callos: me cuesta dar mi opinión y tiendo a pensar en lo que tenÃa que haber dicho a tiempo puesto que la conversación ya ha pasado, o sucedió hace dÃas.
Esto se mejora al implicarte a nivel emocional con lo que te he comentado, te voy a dar unos ejercicios de pintura para que descargues el pie.
Juanetes: con un lápiz de color marrón de ojos te pintarás el mismo con un cÃrculo grande relleno que lo abarque, para dormir, durante treinta dÃas, ya verás como el juanete se relaja.
Duricias: con un lápiz de color rojo fuerte de labios te pintarás la misma con un triangulo grande relleno que la abarque para dormir, durante treinta dÃas, ya verás como la dureza se empieza ablandar.
Callos: con un lápiz amarillo de ojos te pintarás el mismo o los mismos con rayitas anchas rellenas durante treinta dÃas, ya verás como mejora.
Que estén cuidados
Una vez al mes, como mÃnimo, te tienes que hacer la pedicura para cuidar todo el pie y que el mismo tenga su dÃa, para que cojas conciencia de que es tu ancla en esta tierra. A medida que te hagan la pedicura piensa: “sois mi ancla, tenéis que estar bien. Si te la haces tú misma lo piensas igual.
Si vas haciendo estos pasos ya verás cómo te sientes más cómodo y seguro al caminar y al actuar dentro de tu dÃa a dÃa, primero contigo mismo y luego con tu entorno. |