He visto casos de personas, incluso de familias enteras en las cuales el desorden abunda en todo sentido. Se puede notar que en su forma de andar, hablar, pensar e incluso al caminar, hay desorden en sus vidas.
Pero ¿qué entendemos por el desorden? Y específicamente ¿por el desorden interno? Podríamos decir que en la vida de una persona se puede percibir un desorden interno cuando hay una falta de armonía en los espacios que habita u ocupa, cuando no tiene una organización al realizar las labores diarias, al momento de hablar y ejecutar acciones, cuando hay descuido de sí mismo y de sus pertenencias, cuando se realizan las tareas diarias con desgano y cuando, incluso, hay un descuido de la imagen y de lo que se proyecta frente a otros.
Pero ¿cuál es la causa de todos esos elementos que hacen manifiesto el desorden? No podríamos determinar con certeza o generalizar las causas de que una persona o familia tengan tal desorden en sus vidas. Pero podríamos considerar que tal desorden externo es solamente un espejo que refleja el desorden interno, a saber, en el ámbito emocional y mental o psicológico, que están sufriendo estas personas.
Si una persona se encuentra en alguna situación difícil en particular, si tiene algunos signos de depresión, si se encuentra desmotivada, con estados de ánimo bajos, con sentimientos negativos, en fin, cuando se puede percibir un desequilibrio en su energía, probablemente todo ese desequilibrio interno se va a ver reflejado en el exterior, fuera de sí mismo.
Pero ¿qué se puede hacer cuando esto sucede?
Como hemos estudiado continuamente en el Centro de Superación Personal, todo cambio significativo o transformación que se refleje en nuestro exterior, en nuestra vida y en nuestras acciones, comienza por una transformación interna, es decir, desde el análisis y reflexión propias, desde un cambio de actitud mental, desde el intento de sanarnos y mantenernos bien a nosotros mismos psicológica y emocionalmente.
Por lo se acaba de comentar, es fundamental que si sentimos nuestra energía desequilibrada, o bien, percibimos esto en personas allegadas, intentemos cambiar este estado, solucionar y acabar de raíz con todo aquello que provoque ese desorden interno en nosotros, y que apoyemos también a estas personas para que logren mejorar y obtener el tan necesario bienestar interno. |