A lo largo de nuestra vida enfrentamos pérdidas, de hecho me atrevería a decir que es una característica esencial de la vida, tener una serie de pérdidas con el pasar del tiempo.
La pérdida puede ser definida como el dejar de poseer algo a causa de alguna circunstancia.
Las pérdidas que más conocemos es la de alguna personas especial en nuestra vida, ya que es una de las pérdidas que se vive con más dolor; sin embargo nuestra vida no se limita a ese tipo de pérdidas sino también materiales, físicas y emocionales como todos sabemos.
Desde hacernos más adultos y con eso perder nuestra niñez y adolescencia, alimentarnos mal y con ello perder nuestra salud o que nos asalten y perder objetos materiales, la vida está cargada de pérdidas como mencioné y podemos observar con esos ejemplos.
Sin darnos cuenta cada una de esas pérdidas van haciendo que nuestro corazón se vaya cerrando al mundo y a los sentimientos.
Debemos aprender a “mirar nuestro interior” para lograr sacar de nosotros esas heridas que nos afectan. Algunas recomendaciones que nos pueden ayudar en el proceso de sanación son las siguientes:
Respirar: Las técnicas de respiración son un excelente aliado para poder calmarnos y también para lograr sanar las heridas emocionales.
Hacer actividad física y mental: Han dicho que la ejercicio es la mejor medicina preventiva y también si ocupamos nuestra mente y cuerpo podremos ir botando de nosotros lo que nos afecta.
Hablar sobre lo que sentimos: Desahogarse hablando con otro y principalmente si la escucha es atenta lograremos liberarnos de esos dolores que nos afecta, no sin consecuencia el hablar y el escuchar son las herramientas que más utilizan los profesionales de la salud mental.
Como dijimos, las pérdidas que vamos teniendo en la vida nos van haciendo endurecernos y si no logramos limpiar esas heridas con el paso del tiempo las cosas se ponen peor y tienden a doler más, he ahí la importancia de tener estas técnicas presentes para lograr sanarnos a nosotros mismos y a nuestro corazón. |