La enfermedad se encuentra dormida en nuestro interior, despertar o no, depende plenamente de nosotros mismos y de nuestra forma de vivir. Cuanto mejor estemos, más nos conozcamos, más nos impliquemos con la vida, menos enfermos vamos a estar.
La enfermedad se despierta a través de nuestra pasividad por la vida y los encuadres de rutina que tengamos en la misma. Tenemos que dejar la rutina de lado y apostar por vivir, por hacer, por emprender y también entrar en el camino del error-efecto que nos ayudará a posicionarnos sobre nuestros pies y asà poder llegar a discernir entre lo que quiero y no quiero. Cuanto más autónomo te presentes en la vida más libre vas a estar y estarás más próximo a alcanzar la puerta de la salud.
Veamos este ejercicio para abrirnos a la puerta de la salud:
Estaremos de pie, plantas de los pies abiertos y brazos estirados. Cerraremos nuestros ojos, delante crearemos una puerta tan alta como nosotros (una puerta que me conecta con la palabra vida).
Luego cerraré las piernas y cruzaré los brazos, veré que la puerta se abre y de la misma salen unos rayos dorados que me engloban de la cabeza a los pies y me van dando fuerza y oxÃgeno, el cual yo iré cogiendo por mi frente y lo iré llevando a todo mi cuerpo. Dicha energÃa se irá acoplando a mi riego sanguÃneo el cual irá oxigenándose y mandando oxÃgeno a todo mi cuerpo.
Una vez perciba la calidez corporal a través de una sutil vibración me sentaré y me quedaré con la misma. Este ejercicio se puede hacer una vez al dÃa por 9 minutos, cuando te percibas abatido, sin ánimo.
Una vez nos percibimos vivos y activos vamos a escribir una carta para decirle adiós a la enfermedad emocional. Tenemos que tener claro a la hora de escribir, tres temas:
- Cómo se llama mi enfermedad emocional. Esto me sirve para personalizar la misma y desvincularme de ella.
- Qué es lo que me ha aportado. El por qué de la creación de la misma, qué es lo que no estaba haciendo, o qué me estaba callando, qué postergaba para el futuro.
- Qué es lo que le deseo ahora a ella. Cuando he recibido un mensaje claro y preciso de la vida y lo he hecho propio, es el momento en el que lo tengo que dejar partir, ya que me ha dado todo lo que me podÃa dar…
Una vez tengo claro estos tres puntos, es el momento en el cual empiezo la carta. Tengo 10 minutos para hacerlo, puedo utilizar colores, dibujos y claro está, letras. Os compartiré un ejemplo de carta.
Notas: Sirven de encuadre para poder plasmar con claridad.
Mi enfermedad emocional se llama……………..Peter. Me ha aportado……..Claridad, búsqueda, hacer y no postergar, en pocas palabras vivir por y para mà mismo.
Deseo…………que encuentre su camino y su luz como yo hice.
Carta
Querido Peter:
Hoy quiero contarte lo feliz que me siento, he podido vivir gracias a que tú un dÃa apareciste y me dijiste, vas mal, no haces lo correcto. En aquel momento mi vida se derrumbó, ya no habÃa nada que me llenara, solo querÃa llorar y morir, pero tú estabas ahÃ, mirándome con tus ojos rasgados, de un color azul profundo, sin decir nada.
Pero yo sabÃa qué tenÃa que hacer, busqué, me movà y recurrà a todo lo que estaba y no estaba a mi alcance. En resumidas cuentas, tuve que sacar todos mis recursos ocultos para subsistir y asà aprendà que estaba sola, frente y contigo, por lo tanto cogà mi fuerza y mi poder, te hablé, te escuché y te di de comer y es ahà cuando tú mermaste, tú te debilitaste y yo crecà y decidà vivir.
Me encontré conmigo mismo, con mis miserias y con mis virtudes y logré ser más fuerte que tú, en estos momentos. Peter te doy las gracias y quiero que tú estés contento. He aprendido y no voy a mirar atrás, solo hacia delante, se que tú estás dormido ya y en letargo, pero de tanto en tanto pensaré en ti y te diré Gracias.
Una vez hayas escrito la carta la leerás una vez en voz alta y la romperás. En los momentos en los cuales me perciba mal volveré a escribir otra carta, eso sÃ, tengo que respetar el nombre que puse al principio, ya que es ahà donde he englobado toda la enfermedad emocional.
No guardes la carta, ya que eso es guardar parte de tu enfermedad emocional a nivel externo, por lo tanto es bueno que la rompas y la leas, ya que ejercitarás dos sentidos, el visual y el auditivo, los dos que estuvieron más alerta cuando te diagnosticaron. |