En muchas ocasiones, las personas suelen quejarse de la vida que llevan, de lo que les rodea a diario y de todo aquello que han deseado durante un largo tiempo pero aún no han conseguido.
Me refiero a todas las personas que, por ejemplo, poseen determinado trabajo u ocupación pero no lo realizan necesariamente porque les apasione, sino porque se sienten obligados a hacerlo.
PodrÃa tratarse también de aquellas personas que entablan relaciones, ya sea de pareja, de amistad, u otra, no porque deseen hacerlo, sino por necesidad o porque “es lo que hay en mi vida ahora y es todo lo que puedo conseguirâ€.
Muchas veces, las personas se reprochan a sà mismas, se quejan y hasta algunas veces culpabilizan a terceros por la vida que poseen o las situaciones que deben vivir.
Ahora bien, muchas veces la vida puede ser azarosa o podemos estar expuestos a determinadas situaciones no porque fuera nuestro deseo o intención o la de alguien más, y ante eso lo único que queda es aceptarlo de momento.
No obstante, todo lo que nos acontece no podrÃamos adjudicarselo únicamente a otras personas, a la vida o al universo. Pues, de alguna manera, si nos encontramos en determinadas circunstancias es porque, aunque fuese en un porcentaje mÃnimo, nuestra forma de pensar o accionar influyeron en esto y lo atrajeron a nuestra vida.
Nuestra forma de pensar, aquello que yace en nuestro ser interior, es, muchas veces, la causa de que vivamos una determinada vida, tengamos un determinado trabajo o estemos con cierta pareja o amistades.
Se trata de aquello que atraemos con nuestra mente, e incluso se trata de aquello que creemos merecer, de aquello de lo cual nos consideramos dignos o con derecho a tener en nuestra vida.
Por todo esto, mi reflexión final se funda en la idea de, en vez de quejarnos todo el tiempo por aquello que nos vemos obligados a vivir o a tener, incentivemos en nosotros la reflexión y el cuestionamiento: ¿Por qué me encuentro aquÃ? ¿Atraje esto con mi mente? ¿Considero que merezco una mejor vida, condiciones, compañÃa…?
Y que, a partir de esto, replanteemos nuestra vida y construyamos aquello que realmente anhelamos. |