Cuando pensamos en la frase “alcance de metas y objetivos” también pensamos en muchos otros aspectos como los métodos que usaremos para alcanzarlas, los recursos con los cuales contamos, las personas que nos ayudan en dicho proceso, e incluso en las dificultades y diferentes pruebas que se presentan. No obstante, difícilmente asociaríamos la idea de lo importante que es cuidar nuestra energía, con el cumplimiento de dichas metas y objetivos.
Planteo lo anterior, debido a que nuestra energía: física, mental, emocional y espiritual, en general, esa energía que tenemos en nuestro interior, es el motor que nos impulsa a luchar por cumplir nuestros objetivos y alcanzar todos esos sueños que tenemos.
Sin embargo, muchas veces esa energía vital y primordial que nos da fortaleza se ve afectada por diversas razones, personas o circunstancias, lo cual provoca que esa chispa impulsora de nuestros sueños y metas pierda su fuerza y nos sintamos agotados.
Así, pensamos en tres de las posibles causantes de que nuestra energía se debilite: - Personas que nos consumen energía: Nos referimos a aquellas personas tóxicas que enferman nuestra energía, a personas con estados de ánimo negativos, con problemas que nos afectan negativamente, personas que nos envidian y critican, que nos contaminan de pensamientos de fracaso y desilusión ante las grandes cosas de la vida.
- Situaciones que agotan nuestra energía: Son todas aquellas circunstancias que nos absorben la energía, situaciones como problemáticas y discusiones con familiares, pareja, amigos u otras personas, los altos niveles de estrés causados por algo en particular, las situaciones que nos llenan de ansiedad, temor, tristeza y todo sentimiento que torne pesada y difícil de llevar nuestra energía.
- El poco cuidado de nuestra salud y bienestar: En este punto hacemos énfasis en nuestra energía física, la cual es fundamental para ejecutar de forma idónea cada tarea, acción y paso hacia nuestras metas. De esta forma, la falta de ejercicio, el sedentarismo, las dietas tóxicas que solo enferman nuestro cuerpo, el no cumplimiento de las debidas horas de sueño, entre otros aspectos, también pueden ocasionar que tengamos esa sensación de “poca energía”. Pues, efectivamente, nuestro cuerpo no estará en las condiciones adecuadas ni con la energía óptima para realizar nuestros quehaceres.
Por lo cual, insto a que tengamos en cuenta lo importante que es prestar atención a nuestra energía, cuidarla y mantenerla sana, a través del cuidado del cuerpo, el ejercicio y la alimentación saludable. Así mismo, evitando, dentro de lo posible, los altos niveles de estrés y ansiedad que nos enferman, así como tomar distancia y mantener la calma ante personas que puedan ser tóxicas para nuestra energía, para nuestro bienestar. Y que, a partir de ello, tengamos la fuerza y el impulso suficientes para ir tras esos sueños y objetivos. |