La toma de decisiones es algo que los seres humanos hacemos a diario, a cada segundo. Por ejemplo, usted en este momento está decidiendo que continuará leyendo este artÃculo.
Es probable que usted no se percate de esto, pero con cada acción que realizamos, cada palabra que decimos y hasta cada pensamiento que dejamos quedarse en nuestra mente, es una decisión.
Por lo cual, el presente artÃculo trata sobre la importancia de tomar las decisiones de la mejor forma posible para acertar al máximo con éstas. Sin embargo, ésto no siempre es tarea fácil, y mucho menos cuando nos encontramos en un estado alterado de ánimo.
Cuando las personas no nos encontramos bien, ya sea que estemos molestos, frustrados, tristes, desilusionados, o con cualquier estado de ánimo o mental-emocional que nos perjudique o que consideremos negativo, lo más adecuado es evitar tomar decisiones importantes en dichos momentos.
Esto se debe a que cuando nos encontramos alterados de forma negativa, nuestra mente suele nublarse y esto podrÃa causar que exageremos determinadas situaciones o sentimientos, intentemos desahogarnos y hasta desquitarnos con otras personas o cosas. En general, podrÃamos decir o hacer cosas de las cuales más adelante no estaremos seguros.
Otros factores que más suelen causarnos tal alteración son el estrés, la ansiedad y el cansancio. AsÃ, es usual que cuando nos encontramos estresados o cansados, tomemos decisiones a la ligera, o como dicen “por salir de elloâ€. Y, nuevamente, más tarde podrÃamos arrepentirnos de tales decisiones.
Todos estos factores y muchos otros son causantes de que nuestra mente pierda la claridad que necesitamos para tomar decisiones prudentes y adecuadas.
Por lo cual, en estos casos, lo mejor es esperar a que el momento o estado de ánimo negativo tengan menos fuerza o hayan desaparecido, y una vez que nos sintamos más tranquilos y con la mente clara, podremos tomar de una mejor forma todas esas decisiones. |