Con mucha seguridad, podemos afirmar que en la vida hay tiempos altos y tiempos bajos. Los tiempos altos los podemos catalogar como aquellos momentos en los cuales las cosas nos salen mejor, donde se nos presentan cosas buenas para nosotros y para las actividades que realizamos. Por otro lado, los tiempos bajos son aquellos en los cuales las cosas no nos salen tan bien, sentimos que algo nos está afectando en alguna o varias áreas de nuestra vida y por ello nos sentimos con emociones tristes.
Haciendo esta aclaración importante, nos gustaría plantear que vamos a enfocar todo lo que vayamos a desarrollar acá en el ámbito de la pareja, no porque sólo en esto se pueda enfocar sino más bien por el hecho de que la pareja nos sirve para ejemplificar mejor la situación e intentar explicarnos con mayor claridad.
Cuando una pareja se conoce siempre está marcada por un proceso de unión y posiblemente acompañado del enamoramiento natural, lo que va de la mano seguramente con un tiempo alto en la pareja debido a que los problemas se ven disminuidos o disimulados. Salir a comer, al cine, conocer a la familia de la otra persona, saber de sus gustos e intentar complacerle es clave.
El amor acá aflora y parece estar en uno de sus mejores momentos debido a todo lo señalado en el párrafo anterior. Sin embargo, es sencillo decir que estar y demostrar amor en los tiempos altos es fácil.
Por otro lado, cuando ha pasado un poco el tiempo la pareja se enfrenta ante situaciones tal vez tristes, desde problemas propios y naturales de la pareja hasta posibles enfermedades que enfrente algún miembro.
Desde nuestro punto de vista, ya en esos momentos en donde más comprobamos si el amor permanece porque estar en esos momentos bajos y sobrellevar todo lo que eso conlleva requiere un doble esfuerzo y tal vez lidiar con situaciones que no nos gustan.
Es en esos momentos cuando el verdadero amor brota, el amor que es capaz de entregarse sin condiciones y que permanece hasta en los tiempos más difíciles. |