Debo reconocer que este artÃculo lo querÃa escribir desde hace varias semanas pero, por diversas razones, es hasta ahora que saco el tiempo para redactarlo, situación que me motiva a compartirles las mejores palabras de una reflexión que vengo meditando hace ya varias semanas.
Una oportunidad puede ser definida como una circunstancia o momento oportuno para realizar o conseguir algo, y se habla de oportunidades de todo tipo: educativas, laborales, financieras, entre otras...
Se dice que las oportunidades son como un tren que cada quien debe tomar porque no sabemos si volverá a pasar; sin embargo, en el artÃculo de hoy queremos reflexionar un poco más sobre si de verdad debemos aprovechar cualquier "oportunidad" que tengamos. Para no alargar la extensión del artÃculo lo dividiremos en dos argumentos con base en mi experiencia.
Puede que lo que creamos una oportunidad no lo sea Cuando llegamos a escuchar de una "oportunidad" siempre es bueno tomar el tiempo para pensar si de verdad representa una oportunidad, cuáles beneficios traerá a nuestra vida y a qué costo. Eso porque a veces lo que creÃamos que era una oportunidad en determinado momento no lo termina siendo cuando ya lo visualizamos en el largo plazo.
Si no aprovechamos una oportunidad era porque esa oportunidad no era para nosotros Ahora bien, si llegado el caso no aprovechamos algo que sà consideramos y analizamos como una oportunidad es porque simplemente no era para nosotros y tal vez esa oportunidad fuera para otra persona, situación que nos puede tener tranquilos(as) debido a que ya llegarán las oportunidades que sà sean directamente para nosotros(as).
Teniendo los dos puntos anteriores en cuenta se nos hace fácil señalar que la vida sà brinda segundas oportunidades debido a que las "oportunidades" que no sean para nosotros no debemos ni siquiera tomarlas en cuenta y las que sà lo sean serán nuestras verdaderas primeras oportunidades. |