Dentro del ámbito de la superación personal siempre se ha defendido que debemos ir tras nuestros sueños y hacer todo lo que esté a nuestro alcance, y más, para cumplirlos.
Esta idea puede sonar muy alentadora y hacernos soñar en grande. Pero al momento de intentar cumplirlos, solemos chocar contra una pared, pues no sabemos cómo llevarlos a cabo ni cuando lograremos hacerlos realidad.
Pero, ¿a qué se debe esto? ¿Por qué algunas veces se nos hace tan difícil cumplir nuestros sueños? La razón sobre la cual reflexionamos hoy refiere al carácter abstracto de los sueños.
Con esto nos referimos a que los sueños usualmente no poseen una base tangible o física, sino que son ideas, pensamientos, anhelos o sentimientos de deseo hacia algo.
Por ejemplo, podríamos tener el gran anhelo de alcanzar la libertad financiera, pero, ¿qué significa esto realmente?, ¿sabemos qué implica conseguirla, qué acciones nos llevarán a ella, cuánto tiempos nos tomará? Usualmente la respuesta a estas interrogantes no está clara, y es justo ahí donde nos encontramos frente al obstáculo de la abstracción.
Si por ejemplo deseamos cumplir este sueño, es únicamente a través del planteamiento de objetivos que lo lograremos, pues debemos pasar de lo abstracto a lo concreto.
Y con esto me refiero a pasar de solo pensamientos y deseos a acciones y actividades que nos acerquen estratégicamente al cumplimiento de nuestros sueños. En otras palabras, será mejor que enfoquemos en objetivos concretos, realizables y cuantificables que en sueños.
Para esto, podemos plantear metas tanto de corto como de mediano plazo que involucren una serie de actividades y asignaciones dirigidas al alcance de tales objetivos.
Así, la próxima vez que los salude no les preguntaré cuáles son sus sueños, sino en qué objetivos están trabajando, qué actividades están realizando y dentro de cuánto tiempo planean tenerlos cumplidos. |