La sociedad actual, incluidas muchas de las mayores empresas a nivel mundial, nos ha vendido la idea de que cuando una persona es exitosa es porque ha obtenido gran cantidad de bienes y riquezas de carácter material.
AsÃ, constantemente vemos anuncios publicitarios en los cuales se proyecta la imagen de una persona exitosa como alguien que posee el nuevo vehÃculo del año, la última versión del teléfono celular de una determinada marca, los tenis deportivos más nuevos, entre muchos otros.
O bien, muchas veces cuando pensamos en las personas exitosas en la actualidad, nuestra mente directamente se dirige a personas que viven en lugares costosos, con automóviles de lujo, que visitan ciertos restaurantes y tiendas, y en general, en personas con estilos de vida costosos económicamente.
Sin embargo, ¿no serÃa erróneo reducir la totalidad del éxito personal sólo al ámbito financiero, al área de la prosperidad y riqueza material? La respuesta a esto es que sà podrÃa considerarse erróneo y poco adecuado.
Pensamos en esto porque, en un caso hipotético, ¿qué pasarÃa si tomáramos una de estas personas “exitosasâ€, y la despojáramos de todos sus bienes y riquezas? Evidentemente esta persona dejarÃa de considerarse exitosa.
Es por eso que en el artÃculo de hoy quisimos replantear la idea del éxito personal como algo que reside primordialmente en nuestra excelencia como personas, como seres humanos.
Aristóteles una vez dijo que el ser humano debe siempre enfocarse en realizar las cosas de una forma virtuosa. Con esto, se referÃa a que es importante no solo hacer las cosas por hacerlas, sino que se deben hacer de la mejor forma posible, con excelencia.
Esta idea aristotélica queremos trasladarla al ámbito del éxito personal y pensar en que éste no deberÃa estar orientado en conseguir riqueza material sino que nuestra concepción de éxito se dirija hacia la excelencia.
En otras palabras, que cuando aspiremos a ser alguien exitoso, o bien, pensemos que personas exitosas, pensemos en personas no que solamente tengan riqueza material, sino que cuenten también con esa riqueza espiritual y ese enfoque mental de querer siempre realizar todo con excelencia y buenos principios. Procuremos siempre que nuestro éxito sea la excelencia personal. |