Si yo le preguntara, ¿de dónde provienen sus sueños y con base en qué los eligió, usted qué me dirÃa? Inicio el presente artÃculo con dicha pregunta pues, numerosas veces, tenemos metas y sueños pero no sabemos realmente si éstos fueron elegidos por nosotros o si más bien surgieron adaptados y moldeados por las circunstancias en las cuales nos encontramos.
Con esto, me refiero a que, por ejemplo, un joven puede tener el sueño de administrar las fincas de su padre, o bien, podrÃa tener como meta llegar a trabajar y tener un buen salario en la empresa de mayor prestigio de su ciudad.
Pero, si nos ponemos a pensar, ¿estos sueños son realmente lo que el joven decidió perseguir en la vida, son producto de sus anhelos más profundos, de lo que realmente quiere, o más bien ha creado “sueños†que se adapten y sean alcanzables dentro de su realidad y sus circunstancias?
La respuesta a esto serÃa, evidentemente, que sÃ, en este caso sus sueños son solamente un anhelo por obtener “lo mejor dentro de lo posible†o bien “lo mejor de lo que hay justo aquà en mi entornoâ€.
Ahora bien, muchas veces elegimos seguir estas metas porque tenemos miedo de mirar más allá de lo que tenemos en frente, o bien, de aspirar a algo más grande, más arriesgado y retador porque creemos que no seremos lo suficientemente capaces de lograrlo o porque tendremos que hacer demasiados esfuerzos para ello.
No obstante, la elección de perseguir este tipo de metas moldeadas por nuestras circunstancias más próximas podrÃa limitar en gran medida el desarrollo de nuestro potencial como personas y mantenernos en una zona de confort que podrÃa ser incluso dañina.
Además, podrÃamos estar inconscientemente enviándonos a nosotros mismos el mensaje de que “no merecemos más que esto†y que no somos dignos de alcanzar cosas grandiosas fuera de nuestro entorno.
Pero lo cierto es que debemos, de una vez por todas, dejar atrás esos pensamientos que nos limitan y evitar que nuestros sueños sean moldeados por lo que vemos a nuestro alrededor. Asà como dejar la creencia de que tenemos que resignarnos y, muchas veces, seguir los pasos de lo poco que han alcanzado otras personas a nuestro alrededor.
Debemos empezar a creer en nosotros mismos y a crear nuevamente “sueños de niñoâ€, aquellos sueños que no ponÃan lÃmite de imaginación, esperanza e ilusión alguno. Creemos y creamos en sueños que surjan desde aquello que más amemos y nos apasione. |