Durante más de 2500 años la humanidad ha estado intentando dar explicaciones sobre lo considerado como bello. Sin embargo, durante los últimos 70 años, aproximadamente, la psicologÃa evolutiva y la neurociencia han intentando entender con más ahÃnco cómo es que el cerebro decide lo que es bello.
Las sÃntesis de las investigaciones parecen apuntar a que el cerebro humano categoriza como bello aspectos más vinculados con las medidas, simetrÃas y proporciones de los objetos que percibe. En el caso de la belleza humana, esos estándares han sido moldeados culturalmente por muchas industrias que catalogaremos como “las industrias de la belleza†como por ejemplo: la industria cosmética, de moda o del entretenimiento.
Dichos estándares de belleza suelen caer en estereotipos o superficialidades sin ningún valor o con la única finalidad de engrosar los bolsillos de las industrias de la belleza. Pero qué pasarÃa si por un momento reflexionáramos sobre ¿Cómo podrÃamos cambiar esa concepción de la belleza en el ámbito humano?
Bueno, podrÃamos pensar la belleza del modo en el cual la pensaron filósofos griegos como Sócrates o Platón, quienes señalaron que lo bello era lo que era primero bueno.
Actualmente, los valores estéticos relacionados con lo bello están asociados en su mayorÃa a estándares fÃsicos externos, los cuales llevan a un colapso en la construcción de relaciones interpersonales a todas las edades o a una autovaloración emocional negativa si nosotros no nos adaptamos a dichos estándares; sin embargo, cambiar la perspectiva y posicionar lo bello en un ámbito moral e interior llega al punto de fomentar un esfuerzo y un cultivo de sà para las construcción de mejores personas y hasta una mejor sociedad.
Antoine de Saint-Exupéry fue muy sabio al afirmar en el libro “El Principito†que lo esencial es invisible para los ojos. La construcción de una mejor sociedad puede empezar en pequeños cambios cognitivos como el esfuerzo que estamos señalando en este breve artÃculo. |