Nos atrevemos a decir que todos en nuestra vida hemos establecido planes pero, por alguna determinada razón, se terminaron modificando debido a las circunstancias y al final acabamos tomando otro rumbo respecto al planificado.
Lo anterior, se debe a que la vida es asÃ, uno establece planes pero Dios, la energÃa o el destino se encargan de modificarlos para nuestro bien o mal dependiendo de la óptica desde la cual lo analicemos.
La frase “uno pone, Dios dispone†se hace sumamente vigente al respecto. Sin embargo, esto no debe ser un llamado a que nos sintamos desmotivados; al contrario, es una invitación a motivarnos respecto a nuestros planes porque también es cierta la frase: “Todo tiene su tiempoâ€.
Es sencillo que se vean modificados los planes que cada quien establece debido a que éstos siempre son una apuesta al futuro, el cual de todos modos es completamente incierto, y está influido por infinidad de circunstancias que lo determinan desembocando hacia uno u otro camino.
Cuando establezcamos un plan, sintámonos seguros de que éste va a funcionar. Pero si la vida termina modificándolo o no llegara a concretarse, podemos interpretar que no estaba para nosotros y, si llegara en otro momento, podemos recordar la idea de que todo llega a su tiempo.
La paciencia con la cual sepamos afrontar cuando un plan que realicemos se vea modificado es determinante y es lo que nos hace madurar cuando ya el plan sea alcanzable.
Incluso, podemos completar con éxito nuestros planes cuando logremos el crecimiento y maduración natural que cada uno de nosotros alcanzará en la vida y con el paso del tiempo. |