Ya sea por la forma en la cual nos educaron, por nuestras experiencias de vida o por algún otro factor influyente, las personas solemos arrastrar cadenas desde muy temprana edad. Incluso, algunas veces las cargamos hasta el final de nuestros días.
Al hablar de cadenas, nos referimos específicamente a todas aquellas creencias, costumbres, ideas y pensamientos que mantenemos a lo largo del tiempo y los cuales solo nos generan perturbaciones a nivel emocional y psicológico.
También, entendemos como cadenas aquellas inseguridades, miedos y vivencias desdichadas que una vez nos ocurrieron y las cuales nos han dejado marcados, de una manera negativa, durante mucho tiempo.
Ahora bien, hemos mantenido cadenas en diferentes ámbitos de nuestra vida y es justamente sobre este tema que pretendemos reflexionar en el artículo de hoy. Sobre cómo liberarnos de ellas en cada una de esas áreas. - Cadenas a nivel personal. Abarcan desde la inseguridad por nuestra forma de ser y pensar hasta el temor al fracaso. Debemos liberarnos de estas cadenas a través del desarrollo de nuestra propia seguridad, del perdón y la sanación y del autoestima.
- Cadenas a nivel familiar. Es fundamental que cortemos con las cadenas de infidelidad, divorcios, violencia, adicciones, abandono, entre muchas otras que alguna vez se dieron en nuestra familia y las cuales podrían ser una carga para nosotros si no acabamos con ellas de raíz.
- Cadenas a nivel social. Es también crucial que acabemos con el maltrato hacia determinados grupos sociales o personas, con la violencia en las instituciones, con la envidia en el trabajo, y con todas estas cadenas que también cargamos a nivel social y que cada día provocan la disputa y el mal entre las personas.
Es solo a través del respeto, el perdón, la purificación interna y el amor hacia nosotros mismos y hacia los demás, que podremos lograr soltarnos de una vez por todas de las largas y pesadas cadenas que la vida nos ha puesto sobre los hombros desde que iniciamos nuestro camino aquí en el mundo. |