Para muchos, la familia es sinónimo de unión, apoyo y amor incondicional. Sin embargo, para otros representa un cúmulo de problemas y equivale a una constante generación de estrés, intranquilidad y conflictos emocionales.
Por desgracia, la familia puede convertirse en un obstáculo para el bienestar propio a tal punto de poner en riesgo nuestra salud psicológica y hasta física. Cuando en la familia hay miembros que en lugar de brindarnos su soporte intentan sabotear nuestra vida por medio la inmiscusión, crítica, culpabilización, así como con el juzgamiento, desprecio, rencor, chisme y resentimiento, lo más adecuado, aunque sean “de nuestra misma sangre”, es alejarnos de ellos.
Es por ello, que en el artículo de hoy quisimos abordar la temática de cómo enfrentar a aquellas personas que pertenezcan biológicamente a nuestra familia pero que realmente no van acorde, a nivel simbólico, a la unión y amor incondicional que significa ser una familia. - Genera un ambiente de respeto. El primer paso para acabar con los conflictos y el irrespeto dentro de la familia es estableciendo nosotros mismos una línea de respeto. Nuestros familiares deben saber que no tienen derecho ni permitiremos que saboteen nuestra vida. Deben tener claro que habrá un vínculo cercano con ellos siempre y cuando sean respetuosos hacia con nosotros.
- Crea distancia de quienes sea necesario. No conserves comunicación o lazos con personas tóxicas solo porque sean un miembro de tu familia. Si éstos no respetan tu vida y tus decisiones, lo mejor será que te alejes de su negatividad y eso, muchas veces, solo se logra alejándose de dichas personas propiamente.
- Aléjate de esas personas tóxicas en redes sociales. No sirve de mucho tomar distancia de esas personas en reuniones familiares si las conservamos en nuestros grupos de Whatsapp o nuestros amigos de Facebook o Twitter, pues si dichos familiares son personas conflictivas, nos transmitirán conflicto también por estos medios.
- Alejarse de ellos no implica alejarse de toda la familia. Muchas personas no establecen barreras, marcos de respeto y distancia con familiares tóxicos porque creen que esto significará un alejamiento de la totalidad de la familia. Sin embargo, esto no debería ser así. Si nos alejamos de un familiar, el resto de la familia deberá comprender nuestras razones y no intentar culpabilizarnos.
Cuando tomemos la decisión de alejarnos de un familiar tóxico, evitemos culpabilizarnos o sentirnos mal, pues si lo hacemos es porque su presencia y energía no nos aporta nada y más bien nos roba la tranquilidad y bienestar que tanto cuesta conservar. Prioricemos siempre la salud emocional a los lazos sanguíneos. |