Recientemente se hizo popular una gran historia de inspiración y éxito de la cual se escribió un libro y se realizó una película, ambas producciones con el título “El niño que domó el viento”.
Se trata de la historia de William Kamkwamba un joven originario de un pueblo africano llamado Malauí, quien, en el 2002, ante una sequía que sufría su comunidad, y con tan solo 12 años, elaboró una plan para poner en marcha un molino de viento logró generar energía eléctrica que utilizó para extraer agua de la seca tierra de su pueblo.
Todo el panorama que rodeaba la vida de William era desesperanzador. Para empezar, debido a las circunstancias que atravesaba su familia la cual no podía ni siquiera cubrir sus necesidades básicas. William y su familia pasaban largas horas bajo el sol intentando arar la tierra, realizando solamente una comida al día y viviendo en condiciones de pobreza extrema.
Además, el pueblo entero se hallaba en una situación de emergencia caracterizada por largas inundaciones y sequías, aunado al alto grado de corrupción política.
Ahora bien, William asistía con regularidad a una biblioteca local en la cual encontró un libro sobre energía eléctrica. Con este único libro, su cabeza se puso a idear una estrategia para construir un molino en su comunidad; sin embargo, al principio no creyeron en él y lo obligaron a retomar sus labores en el campo.
Como se notará, las circunstancias eran las más desoladoras. Tanto su familia como su comunidad estaban en situación alarmante y de crisis, gran parte de las personas que vivían en Malauí eran analfabetas y tenían grandes limitaciones de conocimiento. Todo lo anterior sumado a que la gente al principio no confió en él. Era un panorama completamente oscuro.
Sin embargo, la voluntad e ingenio de William no decayeron. Frente a las circunstancias tomó algunas de las herramientas tanto de conocimiento como materiales y empezó a construir un molino, molino que posteriormente funcionó y generó la energía eléctrica suficiente para poner una bomba de agua con la cual pudo abastecer a su comunidad.
La historia de William nos lleva a reflexionar acerca de todas esas ocasiones en las cuales, al igual que él, hemos estado en circunstancias desfavorables. Sin embargo, más bien son éstas las que nos impulsan a tomar decisiones, generar ideas y poner a trabajar nuestra mente y cuerpo para poder salir adelante.
Las mejores ideas no llegan necesariamente en los momentos de mayor lucidez, inspiración o comodidades físicas, sino que pueden venir estando en las circunstancias más tristes, desoladoras o decepcionantes que hayamos vivido.
“Cuanto mayor es una dificultad, hay mayor gloria en superarla. Los pilotos hábiles ganan su reputación a partir de las tormentas y tempestades”. |