Usualmente, cuando hablamos de llevar una dieta saludable y alimentación equilibrada, muchos piensan que es un tema ya desgastado y una meta casi inalcanzable. La mayoría de las personas dejan ver sus pensamientos negativos y pesimistas con respecto a esa alimentación e imagen ideal que quisieran tener. Muchos, simplemente se dan por vencidos y afirman: “La dieta no es para mí”.
Pero, ¿qué pasa en el caso de las personas que aspiran a ser o ya son conferencistas, consultores o motivadores? Si una alimentación correcta y equilibrada ya tiene gran importancia para todas las personas, imaginemos ¿cuán fundamental ha de ser para un motivador que diariamente trabaja con cientos de personas que le siguen?
El o la Motivadora posee tal título porque es una persona que genera inspiración, admiración e ilusión en las personas que le siguen en su carrera. Dichas personas le siguen porque saben que ese motivador o motivadora ha logrado llegar hasta la cima, ha alcanzado el éxito en algún área de su vida y ha logrado superar obstáculos y salir adelante en su vida.
Así, la admiración que tenemos por un conferencista o motivador nace justamente de la percepción de que éste puede guiarnos y enseñarnos por medio de su propio ejemplo sobre cómo alcanzar el éxito. De esta manera, quiero resaltar la importancia de ese EJEMPLO que le mostramos a nuestro público.
Si, como conferencistas que somos o anhelamos ser, no damos el ejemplo de lo que predicamos, nuestro discurso estará vacío y no tendrá ningún sentido ni para nosotros ni para nuestros seguidores. Es a través del ejemplo que demostramos que nuestras afirmaciones y declaraciones de éxito son verdaderas y que realmente se pueden alcanzar los objetivos.
Ahora, usted siendo conferencista o estando en proceso de serlo se preguntará, ¿pero, en qué influye la dieta en ese ejemplo e imagen que le doy a quienes me siguen?
Influye en que una buena alimentación es un reflejo claro del cuidado y amor propio. Es una de las mejores formas de saber qué tanto se preocupa el motivador por su propio crecimiento y bienestar, por el cuidado de sí y de sus allegados. Es una imagen clara de que el conferencista cree fielmente en su discurso y predicación.
Pues, ¿qué pasa cuando vemos a una motivadora o motivador descuidados físicamente, obesos o con kilos que no deberían tener, cansados o sudando con realizar mínimos esfuerzos, con aliento poco agradable…? Si notáramos todos esos signos de una mala alimentación pensaríamos que dicho conferencista no cuida de sí mismo y por ende no aplica los principios básicos del desarrollo personal.
Por ello, debido a que sabemos que en el Centro de Superación Personal actualmente se están formando gran cantidad de conferencistas y motivadores, es que resaltamos la importancia de dar el ejemplo a quienes nos siguen y creen en nuestro discurso. A través del cuidado y amor personal sinónimos de una alimentación adecuada. Recuerda que un gran motivador no es aquel que manda a alcanzar las estrellas sino aquel que enseña él mismo cómo las alcanzó. |