Cuando somos padres, sabemos que algunas veces resulta difÃcil educar a nuestros hijos de la forma que consideremos más conveniente. Conocemos que ellos están expuestos a otras instituciones y personas de las cuales pueden aprender e imitar mucho, y que, por desgracia, en muchas ocasiones, el entorno en el cual crecen y maduran no es el más sano o adecuado.
Más allá de los problemas de consumo de drogas, rebeldÃa, poca disciplina e imitación de comportamientos poco saludables o adecuados, existe un problema que suele escaparse a nuestra vista y que se da a diario en escuelas, colegios, iglesias, centros de entretenimiento, e incluso en nuestro propio hogar. Es la problemática de la falta de educación referente al desarrollo de nosotros mismos como seres humanos y de nuestro potencial.
Una de las razones por las cuales la etapa de primaria y secundaria se torna tan frustrante para muchos niños y adolescentes, es que en dichos espacios se suele reforzar la inseguridad propia, falta de confianza en las capacidades, habilidades y talentos, y las limitaciones a nivel mental o de pensamiento.
Vemos, asÃ, que a un adolescente que gusta de la música o del arte, sus colegas, en lugar de apoyarle, hacen mofa de éste e intentan entorpecer su proceso de crecimiento. De la misma forma sucede con sus profesores e incluso con sus padres: lo que recibe este adolescente son comentarios como… ¡ponte a estudiar! ¡debes estudiar una ingenierÃa y no música! ¡sólo estás desperdiciando tu tiempo, deja eso ya!
Y asÃ, tan solo con comentarios negativos, el joven se cierra a la posibilidad de cumplir sus sueños y dedicarse a algo que realmente le apasione.
El caso anterior es solamente un ejemplo de las muchas formas en las cuales tanto nosotros como padres, asà como otras personas pueden sabotear los sueños y el potencial con el que nace una persona.
Por esta razón, que, desde nuestro hogar, comencemos a hablarle a nuestros hijos del gran potencial y fuerza que tienen como seres humanos, de las grandes cosas que pueden alcanzar si ponen esfuerzo, tiempo y constancia en un objetivo determinado; del control que puede tener de sus circunstancias si controlan la forma en cómo las perciben y guardan en su mente, de la capacidad que tienen de derrotar el bullying reforzando la confianza en sà mismos y “la piel de delfÃnâ€; de lo inseguras que están también las personas a su alrededor y por ello transmiten energÃas negativas y de fracaso, y de lo mucho que pueden ayudar a estas personas en su crecimiento personal si primero trabajan en su propio desarrollo y aprendizaje. |