Según el filósofo Aristóteles, todo en la vida debe estar equilibrado y no llegar a los extremos de exceso o falta de algo determinado. A esto le llamó, mantener en un justo medio. AsÃ, incluso cuando se trata de algo tan fundamental como el amor, ni la falta ni el exceso son adecuados para el crecimiento emocional tanto de quien lo da, como de quien lo recibe.
En esta ocasión, hablaremos especÃficamente acerca del exceso de amor, sus consecuencias y algunos casos ejemplificadores en los cuales se manifiesta que el amor también podrÃa ser nocivo.
Obstruye la fortaleza y seguridad propia. Muchas madres y padres creen que darle exceso de amor a sus hijos les causará un bien y fortalecerá sus relaciones con los demás, pero nada más alejado de esta creencia, pues, al contrario de lo que se piensa, su seguridad e independencia para desenvolverse en su entorno.
Genera introversión y miedo a lo desconocido. Debido a que el exceso de amor tiende muchas veces a convertirse en sobreprotección, la persona sobreprotegida puede desarrollar una personalidad temerosa hacia lo que es nuevo o ajeno a su zona de confort.
Del amor al control hay solo un paso. Frases como “me cela porque me quiereâ€, “me controla todo el tiempo porque me amaâ€, o “elige mi ropa porque quiere protegermeâ€, solo dejan ver que muchas veces se utiliza al amor como excusa para tener un control sobre las decisiones de los demás.
Se dificulta realizar duelos. Debido a que el exceso de amor genera un aferramiento fuerte en ambas vÃas, tanto para quien lo da como para quien lo recibe, si en algún momento se presentara una pérdida, serÃa más difÃcil realizar un proceso adecuado de duelo.
Algunos casos en los cuales es más frecuente apreciar las consecuencias negativas del exceso de amor, son en las relaciones de pareja, cuando alguno de los miembros tienen dependencias emocionales fuertes hacia el otro, está cargado de miedo o se genera posesión de uno sobre otro; o bien, en las relaciones familiares en las cuales hay padres o madres sobreprotectoras que dificultan el proceso de crecimiento personal de sus hijos.
No estamos diciendo que debamos ser frÃos ni distantes de las personas que amamos; más bien, queremos incentivar buenas relaciones interpersonales basadas en el afecto en su sentido más sanador y positivo, sin llegar a extremos o desbalances que vayan a provocar conductas o resultados negativos en nuestros seres amados. |