Muchas de las corrientes teóricas de las ciencias del comportamiento han planteado que los primeros 12 años de vida son fundamentales para la construcción psicológica de una persona debido a que, en esta etapa de la vida, somos sumamente receptivos al mundo y todo lo que vivimos moldea nuestra personalidad adulta.
Asà como pueden haber experiencias que nos ayuden como personas pueden haber muchas otras que lleguen a ser cadenas que puedan marcar nuestra vida de formas dolorosas y que arrastramos a lo largo de nuestra vida si no llegamos a ser conscientes de ellas.
Siempre nos han dicho que dentro de un cuerpo de adulto yace un niño. Mucha sabidurÃa encerrada en esta frase. En ocasiones, dentro de nuestro cuerpo adulto, habita un niño debido a la inocencia, imaginación y felicidad que marcan esta etapa y que puede estar presente en nuestra adultez. Sin embargo, también puede habitar en nosotros un niño solo, con temores y complejos que se ve reflejado en nuestra personalidad adulta.
Si deseamos sacar nuestro máximo potencial debemos hablar con nuestro niño interior con el fin de PERDONAR, LIBERAR Y AYUDAR A CRECER a ese niño que llevamos dentro. Mediante un proceso de escucha con nosotros mismos podemos llegar a trabajar marcas del pasado que nos ayuden en nuestro presente y nuestro futuro.
¿Por qué perdonar? La clave del perdón radica en que es una liberación para nosotros mismos de esas cosas que nos duelen y afectan tanto personalmente como de los demás. El perdón de nuestro niño interior constituye clave para dejar atrás la versión que nos duele de nosotros mismos o de las figuras importantes que estuvieron en nuestra vida en dicha etapa.
¿Cómo se llega a liberar? La liberación de nuestro niño interior se basa en un profundo conocimiento de las experiencias que nos marcaron como personas de forma negativa sumado a un perdón de ellas y de las personas involucradas.
¿Es posible ayudar a crecer a nuestro niño interior? Llega un punto en la vida en la cual, si queremos seguir adelante, debemos ayudar a nuestro niño interior para que asuma con madurez todas las experiencias que experimentó y que, en lugar de ser una cadena, sea un motivo de ayuda para la persona que somos en nuestro presente.
Siempre hay un momento en la infancia cuando la puerta se abre y deja entrar al futuro-Graham Greene |