Hay personas que señalan que les cuesta decir NO, es decir, que se les hace difÃcil rechazar ofrecimientos de cualquier Ãndole. Lo anterior, es una habilidad personal y social con la cual no todas las personas cuentan. Carecer de dicha cualidad, es problemática porque afecta a las personas que pasan aceptando ofrecimientos, productos y servicios que no les gustan o necesitan.
Algunas personas son especialistas en decir NO, no obstante, también hay muchas que viven con el pesar de que les cuesta rechazar a los demás. Si nos ponemos a pensar detalladamente nos daremos cuenta que es algo que puede llegar a generar profundas consecuencias que pasan por lo personal y hasta lo financiero.
¿Cuáles acciones concretas podemos poner en práctica para incentivar el decir NO? - La primera estrategia es desarrollar el carácter. En ocasiones, por introversión o miedos, las personas no tienen bien determinada su personalidad y, esto genera, que otros gobiernan sobre ellos, factor que es un gran condicionante y una dificultad al querer gobernar sus vidas propias.
- Cuando vaya a tomar una decisión póngase siempre de primero para tomarla. Siempre debemos considerarnos a nosotros mismos primero sobre los demás, para que nuestra opinión sea más determinante que lo que otros puedan opinar o pensar de nosotros.
- Ligado a lo anterior, toda decisión que vayamos a hacer debe basarse en nuestros gustos personales. Cuando tengamos que dar respuesta sobre algo pensemos ¿Me hará bien? ¿Quiero? ¿Me gusta? ¿Lo necesito? Si tomamos el detenimiento para pensar estas simples preguntas antes de simplemente decir Sà o NO podremos fomentar más el análisis personal que requerimos para tomar una decisión adecuada.
- Adicionalmente, hay que aprender a no dar explicaciones. Muchas personas opinan que no les gusta decir que NO porque sienten que tienen que explicar por qué. Esto no es asÃ, tenemos todo el derecho de tomar una decisión y no tener que explicar por qué. Quitándonos esa "obligación" de encima veremos que el peso por siempre decir que sà se irá desvaneciendo.
- Por último, no debemos poner mucha cabeza en pensar las consecuencias a futuro. Toda decisión debe ser fruto de una reflexión en el presente, nadie tiene un verdadero dominio de los cursos de acción posibles que pueden existir en nuestra vida. Por ello, no centre mucho sus decisiones en lo que vendrá, puede que no sea asÃ.
Debes aprender a decir no sin sentirte culpable. Determinar lÃmites es sano |