La lectura es una actividad sumamente enriquecedora para quien la practica debido a que mejora las capacidades de expresión como la escritura y la ortografÃa, estimula diversas zonas del cerebro, activa la memoria a corto y largo plazo y reduce el estrés y la ansiedad. Como vemos, constituye uno de los pasatiempos más educativos, económicos y sanos que existen.
A pesar de lo anterior es una actividad poco ejercida por los niños y niñas. En el 2015, el Instituto Nacional de EstadÃstica y GeografÃa de México señaló que el 16.2% de la población de 6 a 11 años de ese paÃs no sabe leer. Es decir, casi 19.4 millones de niños de este paÃs no leen del todo, esto sin tomar en cuenta la cantidad que sà sabe leer pero que no practica este hábito con mucha frecuencia.
Muchos padres y madres nos comentan que están preocupados debido a que sus hijos pasan grandes horas del dÃa con aparatos tecnológicos y que ellos quisieran que sus hijos leyeran más. Lo primero que solemos preguntar es ¿Y ustedes, padres, leen? ¿Sus hijos los han visto leer? Debido a que los niños toman mucha referencia de los adultos y, si los adultos no son lectores, es difÃcil que los pequeños lo sean.
Otro consejo que solemos dar es que no obliguen a los niños a leer, para que los niños lean se les debe transmitir el amor a la lectura y no debemos tachar esta actividad como una responsabilidad más que deben realizar nuestros hijos. No hay que obsesionarse con las capacidades de lectura, ni que los niños memoricen indefinidamente, al contrario, hay que ayudarles a que ellos se identifiquen como lectores y aprecien esta actividad.
Los niños y niñas solo leen lo que consideran realmente atractivo para ellos. El informe escolar y de familia del Gobierno de los Estados Unidos en el 2016 detalló que los niños escogen mayoritariamente libros que los hagan reÃr. Por eso, los padres, en lugar de imponer algún tipo de lecturas en sus hijos, deberÃan preocuparse por ayudarles a los niños a encontrar sus propios intereses y gustos en esta actividad.
Paulo Freire, famoso pedagogo brasileño, indicó que a los niños no se les debe ver como contenedores los cuales deben ser llenados sino, como cocreadores de conocimiento. Por lo tanto, es buena idea de que a los niños se les incentive siempre a formular sus propias opiniones y juicios alrededor de lo que leen y, por qué no, incluso formular sus propias historias al respecto, situación que abre, aún más, el panorama de oportunidades y ventajas de esta actividad.
“Cuando oigo que un hombre tiene el hábito de la lectura, estoy predispuesto a pensar bien de élâ€-Nicolás de Avellaneda. |