La sociedad ha normalizado la violencia, misma que se ha camuflado dentro de la cultura del entretenimiento. Los videojuegos, las pelÃculas, la música e incluso algunos deportes se caracterizan por ser sumamente bélicos y por cargar con una violencia explÃcita e implÃcita.
Todos nosotros jugamos, vemos y oÃmos esa violencia. Todos estamos sumamente influidos por esos factores circundantes que nos llenan la mente de más violencia porque, como dice la frase, la violencia engendra más violencia. Luego nos preguntamos por qué nuestras calles y casas también se han teñido de violencia extrema. No será que estamos escogiendo mal nuestras formas de entretenimiento.
No acostumbro a ver las noticias; sin embargo, hace unos dÃas me puse a ver el noticiero del medio dÃa y el 80% de lo que vi eran sucesos, el restante 20% deportes. Dentro de la sección de sucesos se hablaba de puros acontecimientos violentos de las últimas 24 horas. ¿Cómo hacen las personas para ver noticias diariamente? Me asusta el siquiera pensar que alguien cargue su cabeza con este tipo de noticias. Toda la violencia a la cual estamos expuestos hace que se incrementen los pensamientos violentos y sentimientos agresivos, por lo cual, en ocasiones las personas tienden a tramitar todo de forma hostil y ante la más mÃnima provocación reaccionar negativamente.
Me asusta también que las pelÃculas y los videojuegos actuales estén cargados de violencia debido a que eso es lo que ven nuestros hijos diariamente cuando no están dentro de sus obligaciones educativas. Nuestros hijos se entretienen con violencia. Luego nos preguntamos por qué son tan malcriados en ocasiones. Ellos reciben estos insumos de violencia y lo reproducen en sus cÃrculos más inmediatos.
La mejor forma de transformar esa violencia a la cual están expuestos nuestros hijos es cambiarla por actividad fÃsica, las actividades al aire libre y el tiempo en familia. Muchos de nuestros niños se refugian en actividades de ocio violentas debido a que sus padres no sacan tiempo para compartir con ellos. La mejor medida de protección para nuestros hijos es un hogar sano y acompañado. No debemos alejar a nuestros hijos de actividades que les gusten, pero sà ayudarlos a ser más analÃticos y llevarlos por un camino en el cual prioricen actividades saludables. Como dijo John Bowring, una familia unida y feliz es un cielo temprano. |