Somos los adultos y sólo los adultos somos los que podemos retomar el sentido de la navidad en la vida cotidiana.
No podrá el párroco, ni el pastor ni el sacerdote; no será suficiente la influencia del maestro, del educador o del entrenador, el único canal de comunicación real que podrÃa permitir a nuestros hijos entender el significado de la navidad, y hacerles participe de la magia que a nosotros nos dejaron nuestros propios padres, el único canal disponible con algunos puntos de credibilidad es EL EJEMPLO paterno.
Por eso, "diciembre me gustó pa´que te vayas", ¿Qué tal que le decimos frente al espejo esa frase a nuestra apatÃa?, ¿Qué tal que nos despedimos de algún rencor en especial?, ¿Qué tal que le decimos a la envidia, al mal humor, a la vanidad, al orgullo "diciembre me gusto para que te vayas de mi vida"?
Si frente a tus hijos logras hacer la llamada telefónica buscando a tu hermano abandonado hace años, si frente a tus hijos, logras pedir perdón, acercarte a Dios (al de tus creencias), perdonar al amigo, encontrar la humildad. Si permites que en su presencia alcancen a ver que tú y tu pareja pueden funcionar, que pueden encontrar algo y compartirlo con caridad a un extraño.
"Natividad"... nacimiento, la navidad es el festejo del nacimiento del amor entre nosotros, de la tolerancia, del respeto, del interesarse en el otro; de reconocerte a tà mismo a través del otro, de reconocer la presencia de Dios en el de enfrente y saberte uno con Él en el amor que profesas en acciones.
Si no es "en diciembre", ¿Cuándo?, si no es cobijado bajo este pretexto... ¿Cómo?, si no es ahora que estás vivo... ¿Para qué en el futuro?
Piensa, reflexiona y actúa |