Indiscutiblemente la realidad de una persona no es otra cosa más que la suma de las consecuencias de las decisiones que ésta hizo en un pasado.
No tengo que hacer demasiado esfuerzo para explicar a un grupo que en este mundo material, la ley universal de causa y efecto rige los resultados en nuestra existencia en todos los ámbitos, sea fÃsico, emocional, salud, económico, etc.
Pareciera increÃble pensar que alguien realmente no entendiera ésta relación entre las causas (sus acciones) y los efectos (las consecuencias de éstas en su vida).
No obstante, son millones de personas las que asumen una actitud pasiva respecto al control de su vida y de las cosas que en ella suceden. Viven en una zona de confort permitiendo – casi suplicando – que otras personas decidan su vida y simplemente aceptan las consecuencias "aquà nos toco vivir".
Mucho he escrito de este tipo de personas, los defino casi con desprecio (aunque sea más pena la que siento) como mediocres.
Permiten que "otros" sean los responsables en su vida al grado de que cuando algo sale mal, siempre tienen a algún "alguien" a quien responsabilizar, sea la sociedad, el sistema, el jefe, la suegra, el mismo Dios, siempre hay un tercero responsable de sus resultados, por lo que entiendo que siempre hubo alguien responsable de su vida.
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