Las múltiples opiniones que se escuchan sobre la crisis económica en el mundo, nos hace pensar de que estamos en un colapso de consecuencias irreparables.
Los paÃses, los pueblos y la familia misma como núcleo de la sociedad, se han focalizado en el criterio de que al momento están “por lo menos sobreviviendo…â€
A decir verdad, toda causa trae su efecto y consecuencias. Si pensamos en lo primero, se dirÃa que la gente abandonó su razón de ser feliz, se conformó con seguir la corriente negativa, “no se puede†para justificar su incapacidad a lograr con fe sus propósitos. El pensamiento positivo que en otro tiempo llevo a la acción, a la perseverancia, a lograr resultados, se lo abandonó o nunca existió para muchos y optaron por una forma de vida de resignación e indolencia y se escapa de lo normal a lo a normal. Si tomamos conciencia de lo que esto significa, para los pesimistas serÃa que: "asà es la vida que mala suerte", pero la gente positiva considerarÃa que es una nueva experiencia para aprovechar y tomar ventaja para nuevos retos, nuevas oportunidades, nuevos planes, más acción con decisión, pero especialmente más fe en Dios.
Estamos sometiendo nuestro precioso legado de vida a un fracaso, simplemente por no superar nuestras debilidades, nuestra desidia, nuestro capricho, nuestro ego. La vida es tiempo y el tiempo es para aprovechar todo lo que Dios puso en nuestro camino, para ser grandes, ser exitosos, ser triunfadores, pero especialmente ser felices; sin embargo, el 95% son los seguidores y únicamente el 5% son exitosos.
La verdad es que tenemos que morir al pesimismo, a la postergación, al temor, al engaño, a la mentira, en fin… a todo lo que sea negativo, que impida nuestro crecimiento, únicamente asÃ, lograremos la oportunidad de reencontrarnos con nuestro “yoâ€, con nuestra integridad con la “verdadera autenticidad de vida â€, que es la “felicidadâ€.
Es mejor morir a todos los malos hábitos, que vivir atado a ellos… Es tu decisión y no la mÃa… ¡Yo ya lo hice!
¡Volvamos a nacer a una nueva vida! |