Nunca he conocido ni conoceré un orador de talla mundial como lo fue Jesucristo. Sus parábolas nos revelan la manera como se expresaba ante sus discÃpulos. Sin duda alguna Jesucristo utilizaba estos conceptos:
1: Contundencia: La contundencia es una habilidad de la comunicación que implica firmeza. El orador profesional que habla con contundencia transmite sus ideas con seguridad y las expone con tal energÃa que no admite discusiones.
2: Claridad: Es la virtud de excelencia del orador. Para medir la claridad existen tres indicadores fundamentales:
- Déjese entender por todo tipo de público. - Sea ordenado en las ideas, que una idea lleve a la otra con perfecta conexión. - Sea sencillo, casi que «simple» en el lenguaje.
3: Precisión: Es la cualidad de dar preciso en el blanco del mensaje, sin errar; decir justo lo que se necesita saber usando las palabras precisas, sin añadir ni quitar y sin desviarse para ninguna otra idea.
4: Exactitud: Cuando un orador habla con exactitud; dice lo que es y nada más.
5: Brevedad: Es el talento de resumir charlas de 3 horas en 45 minutos y dar el mensaje con mucha claridad. |